Cómo encontrar la pasión en el trabajo

Encontrar tu pasión y poder llevarla a cabo día a día en tu trabajo, puede parecer idílico, pero, lo cierto es que hay personas que lo consiguen y no hace falta ser un Steve Jobs o un Brad Pitt, reconociendo y desarrollando nuestras mejores habilidades y poniéndolas al servicio de un proyecto apasionante será suficiente para activarnos y hacernos vibrar.

Estoy participando como coautora en el primer libro de MANAGEMENT escrito en red por más  de 1000 profesionales con el título “Los 15 factores del éxito”promovido por Xavier Parra en su blog, el cual está abierto a todo el que quiera participar con alguna aportación o comentario. En el primer factor se desarrolla la Focopasión, que la define como la búsqueda y el desarrollo de nuestra verdadera vocación, es encontrar las habilidades que mejor sabemos  desplegar y potenciarlas para luego dedicarlas en el proyecto o proyectos que realmente nos apasionan.

El discurso de Steve Jobs en la Graduación de Stanford fue muy inspirador, algunos de sus mensajes  fueron “…tenéis que encontrar qué es lo que amáis, la única manera de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando, no os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado……Vuestro tiempo es limitado así que no lo gastéis viviendo la vida de otro…No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.”

Otro de los mensajes que da es el de confiar en tu corazón:”…tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición, de alguna manera ellos saben lo que tú realmente quieres ser”.

Y una de las herramientas que explica que utilizó durante muchos años  es preguntarse cada mañana “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta era no durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”.

Para mi un detector de la focopasión es cuando te levantas por la mañana y piensas:”voy a trabajar ¡qué bien!” y sientes un cosquilleo en la zona del plexo solar, esa sensación es única y cuando se da la reconoces al instante. Piensa cuando has tenido esa alegría y sensación por ir a trabajar, te ayudará a identificar la focopasión.

Otra herramienta es identificar una experiencia que te ha hecho sentir éxito y pensar porqué esta experiencia era tan fuerte, una vez identificada piensa cómo podrías repetirla diariamente.

A veces nos cuesta escuchar a nuestro corazón nuestros pensamientos lo bloquean, porque no nos atrevemos ni a escucharlo, ya que ello supondría pasar a ser conscientes de que el tiempo, esfuerzo y energía que dedicamos a nuestro trabajo realmente no es lo que queremos hacer. Confiar en uno mismo y en la vida, es el primer paso para hacer frente a ese bloqueo y estar abiertos, aunque nos empeñemos en tapar nuestros ojos con un antifaz, nuestros oídos con unos tapones; nuestras sensaciones no las podemos contener durante mucho tiempo y al final surgen.

Ser consecuentes con nuestras decisiones y evitar ponernos en la posición de víctimas, asumiendo la responsabilidad es el segundo paso para avanzar en este proceso. La pregunta que a mí me ha servido en este camino fue ¿quiero estar haciendo este trabajo durante los próximos 20 años de mi vida? Es una pregunta poderosa porque si tu respuesta es no la siguiente pregunta será ¿qué vas a hacer para cambiar esa situación?   

Otras preguntas poderosas son:

¿Si tuviera recursos económicos a qué me dedicaría?

¿Qué me da energía? Por ejemplo, pasear por la playa, hacer meditación, correr, compartir ideas creativas,…

¿Y qué me la quita? como, el ruido de la ciudad, discutir, compartir con personas absorbentes…

Una última herramienta es identificarnos con varios “soy…”, por ejemplo: “soy diseñadora grafica”, “soy restauradora de muebles”, “soy programadora informática”,… según lo que digas habitualmente y definiendo otros nuevos que nunca hayas dicho y por los que sientes atracción o que sabes que te gustaría desarrollar. Una vez definidos mírate en un espejo y en intervalos, dilos desde el corazón, como si se los estuvieras explicando a alguien; tú mismo te puedes dar una valoración y analizar las expresiones, el brillo de tus ojos, el movimiento de tu boca, si transmites credibilidad. También lo puedes repetir con otras personas y  que ellas te digan cuándo te brillan los ojos, cuándo tu expresión es diferente o cuándo tu tono de voz es más intenso, ¡más apasionado!

Os invito a compartir alguna otra herramienta o pregunta poderosa que os haya ayudado en este descubrimiento.

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