Corazón que siente, ojos que ven

En este post y el siguiente que se publicará la semana que viene, mi compañero de Eneagrama y amigo Juan nos ofrece un excelente resumen del libro “Corazón que siente, ojos que ven” que os recomiendo leáis tranquilamente para poder saborearlo, ¡qué lo disfrutéis!

Presentación: Me llamo Juan Antonio Vidal y tengo el honor y el placer de publicar en el blog de mi amiga Maica un amplio resumen del maravilloso libro “Corazón que siente, ojos que ven” de Maria Mercè Conangla y Jaume Soler, también creadores del concepto de Ecología Emocional y de la “Fundació Àmbit “, podéis ampliar información en: www.ecologiaemocional.com y www.fundacioambit.org.

¡Espero que el jugo que le he extraído os resulte dulce y nutritivo!

Introducción:

La Ecología Emocional la definen como: “Arte de gestionar nuestras emociones de tal forma que su energía se dirija a nuestra mejora personal, al aumento de la calidad de nuestras relaciones personales y al mayor y mejor cuidado de nuestro mundo”.

Los autores quieren que este libro actué de despertador para el lector y que aproveche su oportunidad de ser, amar y crear; plantea que de nosotros/as depende de que haya auténtica vida antes de la muerte, y quiere ser un abrazo a la vida con todas sus posibilidades a nuestra disposición y elección, con el único requisito de asumir sus costes. Afirman que no sirve de nada desear una vida mejor si no hacemos algo para conseguirla, y que aunque nos sintamos felices, siempre podemos mejorar.

El libro se compone de 4 partes y 10 capítulos finalizados cada uno con 20 preguntas al lector sobre su contenido, desarrollados en unas 300 páginas útiles y salpicadas de numerosas citas y referencias de grandes autores que lo enriquecen muchísimo. Aunque tiene algunas redundancias, hace un extenso y profundo recorrido por todos los ámbitos de nuestra existencia vital, sobre todo en nuestras dimensiones emocional y espiritual, y he tenido que esforzarme en la síntesis para intentar conseguir una eficaz representación del todo.

Resumen:

Empezamos a ser cuando la luz de la consciencia nos iluminó. Las posibilidades del ser sólo pueden preservarse si desarrollamos tres requisitos básicos: Amor, Sencillez y Generosidad.

Es nuestra mente la que da forma a lo que percibe, somos cocreadores de nuestra realidad y nuestra historia comienza cuando alguien cree en nosotros/as, y florece cuando somos capaces de confiar en nosotros/as mismo/as.

El secreto de la vida humana no radica en el hecho de vivir sino en el sentido de la propia existencia.

A veces desconfiamos tanto de nosotros/as mismo/as y de los demás que nos aferramos a las seguridades, las posesiones y demás reservas, y cargamos con teorías, creencias, penas, rencores, ofensas, hábitos, prejuicios, deudas, etc… e invadimos los territorios ajenos y hacemos nuestro lo que debería ser de todos, como si estuviéramos destinados a permanecer en el mundo.

 Amar comporta confiar, aceptar nuestra vulnerabilidad y, a pesar de todo, abrirnos a los demás. Si no nos arriesgamos no vivimos ni amamos, tan sólo vegetamos y sobrevivimos, sentimos y actuamos débilmente, temerosos de comprometernos por miedo a sufrir. Es por ello, que la autoconfianza se asienta en el conocimiento de nosotros/as mismos/as y precisa dedicación.

La destrucción en muchas ocasiones es necesaria para la construcción; En cambio, la destructividad como elección es un atentado a la vida.

El principio de Entropía dice “Todo tiende a equilibrarse con la mínima energía disponible“. Nuestra vida debería seguir este principio, especialmente en nuestras relaciones.

Tenemos una sociedad repleta de medios, pero, desierta de fines y de sentido, desequilibrada. Para que la vida sea posible, es preciso mantener un delicado equilibrio entre exactitud y error, entre estabilidad e innovación, entre recepción y aportación.

El sutil equilibrio en las relaciones se consigue hallando la distancia adecuada que nos permita ayudar sin ahogar, responsabilizarnos sin culpabilizarnos, dar al máximo lo que podamos sin sacrificar nuestra vida, que es para gozarla.

Los sistemas cerrados y endogámicos acaban deteriorándose o pereciendo, y los sistemas abiertos generan nuevas sinergias, se enriquecen, intercambian energía, se nutren y progresan.

Es esencial prestar más atención a cómo gestionamos nuestra energía, porque ahí reside la explicación de por qué no obtenemos los objetivos deseados y por qué a veces nos sentimos sin fuerzas para perseverar. La energía sólo se manifiesta cuando pasa de unos cuerpos a otros, es decir, cuando se transforma.

Debemos reflexionar sobre nuestra propia generosidad y la de las personas que hemos elegido para acompañarnos en nuestro camino, ya que nos merecemos compartir la vida con seres autónomos que no vivan a nuestra costa.

Ante algo que no depende de nosotros/as y en lo que nuestro único control puede ser la actitud que adoptamos, la aceptación es un proceso activo y un camino adaptativo, puesto que se basa en el principio de realidad; en cambio, la resignación nos hace adoptar el papel de víctimas pasivas o sacrificadas.

La retención emocional es una forma de avaricia. Toda la energía a la que no damos una salida creativa se convierte en destructiva y, o bien explota en forma de agresividad dirigida al exterior, o bien implosiona en el interior causando desequilibrio y enfermedad. La finalidad de las emociones es informar, dar una carga de sentido a lo que nos sucede, y cumplida su misión debemos dejarlas partir.

Vivir la vida aprovechándola en lugar de gozándola nos conecta a la miseria personal.

En cada momento disponemos de un nivel de energía emocional y mental que, según sea invertida, producirá determinados resultados: la podemos malgastar derrochándola en objetivos poco inteligentes, dejarla escapar repitiendo conductas desajustadas, o bien reciclarla orientándola de forma positiva. Con estas decisiones nos jugamos nuestra felicidad.

No delegar tareas que podamos realizar aumenta nuestra autonomía personal, nuestras competencias y nuestra confianza, y nos evita dependencias.

Para gestionar nuestro mundo emocional y nuestra vida los autores proponen:

a) Reducir los niveles de basura emocional que lanzamos a nuestro medio y deterioran el clima.

b) Reciclar positivamente las emociones dolorosas y desagradables así como los sucesos vitales difíciles.

c) Reutilizar conocimientos, aptitudes, actitudes y capacidades infrautilizadas o malgastadas.

d) Reparar lo que se puede mejorar y sólo sustituir lo irreparable.

 

Gracias Juan por tu amor, sencillez y generosidad.

 

 

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