Ecología Emocional

Se habla mucho de ecología aplicada a productos de alimentación, pero, ¿alguna vez te has planteado si tú eres ecológico emocionalmente?

Merçé Conangla y Jaume Soler han dado a conocer este concepto de la Ecología Emocional  y la definen como el arte de transformar y dirigir nuestra energía de manera que tenga un impacto que mejore nuestro crecimiento personal, la calidad de nuestras relaciones y un mejor cuidado de nuestro mundo. Dicen que todos formamos parte de un ecosistema, formando redes dentro de otras redes, por lo que hay un clima emocional intangible que nos afecta, al que nosotros también contribuimos y que se da en los ecosistemas.

El Instituto de Ecología Emocional tiene como propósito fomentar un mayor equilibrio emocional de las personas que participan en los diferentes ecosistemas sociales: familia, educación, salud y organizaciones para que, mejorando el bienestar de las personas, mejore el clima emocional global del ecosistema.

Merçé Conangla en una reciente conferencia en EADA explicó que entienden la organización como un proceso de creación por las personas, por lo que si estas personas están en desequilibrio no podrán crear una organización armónica y para saber si una organización es sostenible es necesario estudiar si los intercambios entre las personas están compensados y por ello, primero intervienen en el trabajo personal a tres niveles para:

  • Mejorar como personas
  • Mejorar la calidad de las relaciones personales
  • Valorar el “qué aporto yo al ecosistema”

La ecología emocional en su concepción de una organización emocionalmente ecológica trata varios conceptos, algunos de ellos son:

  • La gestión de los intangibles que se refiere a que las personas necesitamos conectarnos a una fuente de ilusión. Actualmente estamos en la era de los intangibles (pensamientos, emociones, creencias, sueños) y para poder gestionarlos tenemos que saber qué sueños tienen las personas, si conseguimos saber y conectar sus sueños con el proyecto, obtendremos un crecimiento personal y un crecimiento de la organización. Por ello, los líderes más efectivos son los que mejor saben gestionar los intangibles de su equipo.
  • La Responsabilidad 100% que se refiere a la conciencia de ver el impacto global de nuestras acciones o de nuestras no acciones. Se es responsable o irresponsable, no hay término medio y es tan responsable el que actúa como el que no actúa, ya que cuando alguien piensa “yo estoy aquí tranquilo en mi puesto y no intervengo” se produce una pérdida de capital emocional. “Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo” (Mahatma Gandhi).
  • La gestión de los significados el para qué, también cobra importancia ya que es el dar sentido a lo que hacemos, lo que nos hace mejorar como personas y como profesionales. Es muy descriptivo el ejemplo de tres obreros de la construcción, cuando al preguntarles uno a uno que están haciendo, el primero contesta “Estoy apilando ladrillos”, el segundo contesta “Estamos haciendo una pared” y el tercero dice “ Estamos construyendo un hospital”, es una muestra de cómo un mismo trabajo puede tener diferentes significados y en función de esto cada persona le dará un sentido.

Por otro lado, la ecología emocional da mucha importancia a la contaminación emocional que son las emisiones descontroladas de tóxicos emocionales como pueden ser juicios y opiniones negativos, quejas, críticas crueles, insultos. Los soltamos inconscientemente y pueden inundar el ambiente creando un clima emocional tóxico, que puede provocar tanto absentismo como ausentismo (estar presente físicamente y ausente emocionalmente).

Además concibe las quejas como fugas de energía dentro de la organización, porque es  energía que invertimos de forma inadecuada en proyectos, personas y objetivos escogidos de forma poco inteligente y ecológica. Para evitar las quejas se puede solicitar que por cada queja expresada se propongan tres soluciones alternativas de esta manera se evita el victimismo.

También propone el uso imaginario de un paraguas emocional como medida de protección, por ejemplo ante una reunión difícil, o para saber gestionar la lluvia ácida, entendida como la emisión de partículas tóxicas y contaminantes (mal humor, envidia, celos…) que nos retornan en forma de agresiones y que pueden minar nuestra autoestima.

Para finalizar la Sostenibilidad emocional la explican de la siguiente manera:

Un mundo interior y exterior emocionalmente más ecológico no se improvisa ni se encuentra hecho. Hay que tomar conciencia de que formamos parte de un ecosistema humano y natural, en el cual todos somos piezas importantes y que influimos en el conjunto. Nuestras acciones y nuestra pasividad tienen un impacto en el clima emocional global, haciendo que aumente el desequilibrio, el sufrimiento, la enfermedad y la destructividad, o el equilibrio, la armonía, el bienestar y la creatividad.

Somos responsables de la persona que somos y corresponsables del mundo que tenemos. Apostar por la sostenibilidad emocional es ser inteligente. Hay que reducir el nivel de tóxicos que emanamos, reutilizar y reciclar capacidades y habilidades adormecidas, y reparar heridas para conseguir la armonía.

Para tener una vida emocionalmente sostenible es necesario trabajar las tres ‘R':

- Reducir los contaminantes emocionales

- Reciclar recursos y emociones

- Recuperar  la  armonía

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3 respuestas a Ecología Emocional

  1. Daniela dijo:

    Hola Maica, está muy bien este paralelismo de desarrollo de persona de modo sostenible.
    Creo mucho que la base de las personas son buenas y que hay muchas posibilidades para seguir siéndolo pero en el caso de las personas toxicas, a conciencia o sin saberlo, quien sabe si en algún momento han sido intoxicadas y han tenido que dejar su limbo de ingenuidad para entrar forzadamente en un mecanismo casi imparable de toxico contra toxico. Allí está el juicio y sentido común de cada cual, entender si hay que responder con la misma medida toxica a un medio contaminado o decidir abstenerse rodeándose solo de positivos aunque pocos y a lo mejor ver que las agujas de la balanza empiezan a moverse para otro lado. Sin ser ni pasivo ni pasota solo una medida en un medio contaminado!
    Saludos

    • Maica dijo:

      Gracias Daniela por tu aportación es muy interesante, me ha gustado mucho lo de “entender si hay que responder con la misma medida tóxica a un medio contaminado”, creo que cada uno desarrolla sus mecanismos de defensa para no intoxicarse en un medio contaminado, como un paraguas, un escudo, unas vacunas,…a mi personalmente me ha ayudado mucho la frase “quien te altera te domina”, por lo que he intentado no dejarme alterar y decidir yo en cada momento si me voy a alterar o no. Besos,

  2. jugong80 dijo:

    Yo siempre he pensado que el ser humano es bueno por naturaleza. La lucha para eliminar las influencias negativas y el egoísmo son zonas erróneas en las que caemos. Yo personalmente creo que el egoísmo es uno de los problemas principales. Una persona egoísta es aquella que nunca está contenta y no sabe como sentirse feliz, por eso utiliza a otras personas para poder serlo. La persona que se rechaza a sí misma es una carga para los que le rodean.

    http://elmetodo1980.wordpress.com/

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