Cambio de valores en la economía

Un nuevo orden económico se está gestando; se inicia en el corazón de las personas y está basado en los mismos valores que permiten florecer nuestras relaciones interhumanas. Christian Felber explica en el programa de “Singulars” de TV3 La Economía del Bien Común.

El punto de partida de la idea, de forma sencilla, es resolver una contradicción ética que se observa entre, por un lado, cómo se están comportando las empresas en el mercado y los valores que aplican en este comportamiento y, por otro, los valores a que aspiramos en nuestras relaciones interhumanas como personas. Al analizar el porqué hay una contradicción tan fuerte entre estos valores, observamos que las respuestas a esta contradicción vienen del orden económico legal (el sistema vigente que se ha hecho por decisiones políticas).

Las reglas principales que rigen el comportamiento económico en los mercados son:

  1. 1.   El afán de lucro o sea la  búsqueda del mayor beneficio financiero por parte de las empresas.
  2. 2.   La competencia como la forma preponderante de relacionarse entre los actores protagonistas.

Las consecuencias de estas dos reglas son los valores siguientes:

Egoísmo, avidez, envidia, desconsideración, irresponsabilidad, desconfianza,…  

En la naturaleza del ser humano estos valores son posibilidades no necesidades, pero, si los recompensamos a través de estas dos reglas legales, estas posibilidades se expanden y se hacen masivas, por eso, se observan tanto en los mercados.

Por otra parte, los valores propicios de honestidad, aprecio, confianza, responsabilidad, solidaridad, compartir,…también son posibilidades, por lo que si las reglas del juego fueran otras, que recompensarán sistemáticamente las virtudes humanas conseguiríamos otros resultados.

La propuesta de la Economía del Bien Común es reemplazar las reglas de ánimo de lucro y competencia, por las de búsqueda del bien común y la cooperación, con la esperanza de que se fomenten, se inciten y se recompensen las virtudes del ser humano.

Partiendo de que los valores son las creencias y convicciones que dan sentido a la vida, aportan dirección y orientación en nuestra vida. La sensación de congruencia, de armonía y de unidad personal con uno mismo, la obtenemos cuando nuestros comportamientos coinciden con nuestros valores. Muchos de los conflictos que tenemos en la vida son conflictos de valores, y lo mismo sucede en la vida de las comunidades tanto a nivel local, como a escala internacional.

En la mayoría de las personas los valores son inconscientes y hay que dedicar tiempo a descubrir cuáles son en realidad nuestros valores, para comprender por qué nos comportamos de cierta manera o por qué hacen algunas personas ciertas cosas.

Por otro lado, no existen valores correctos o equivocados, lo importante es saber cuáles son los propios, de manera que nos guíen,  motiven y ayuden en nuestro desarrollo personal y profesional.

Todo sistema ha de ser congruente desde el nuestro como personas, hasta el de empresas, comunidades, países. Los seres humanos podemos aprender a producir los comportamientos más eficaces, pero, si estos no aportan nada a nuestras necesidades y deseos más profundos nos veremos en un conflicto interno y nos faltará la congruencia necesaria, para conseguir el éxito en el objetivo o meta que buscamos.

Las personas, al igual que las sociedades, pasan por períodos de conmoción general y de cambio. En la vida consentir cierto grado de incongruencia o incoherencia forma parte de la dualidad del ser humano; ahora bien, si advertimos la incongruencia pero no sabemos comprenderla, a menudo emprenderemos acciones equivocadas para aliviar la frustración. El primer paso para vencer los conflictos es conocer lo que uno quiere, cuáles son sus valores principales y la jerarquía de los mismos.

Muchas empresas tienen definidos en su cultura valores que están descritos en la presentación de Christian Felber como la honestidad, confianza, solidaridad, responsabilidad; sin embargo, la mayoría de nosotros, alguna vez, en nuestra carrera profesional hemos vivido comportamientos en esas mismas empresas generados por alguno de los valores dañinos de su lista, como la avidez, el egoísmo, la irresponsabilidad, la desconfianza, de hecho tenemos un claro ejemplo, no ya en una empresa en concreto sino en una de esas reglas del orden económico legal que no es otro en este caso que el Estatuto de Trabajadores modificado recientemente, al permitir el despido “barato” a empleados, por no llegar al crecimiento esperado ¿no hay detrás de ese comportamiento cierta avidez? A querer crecer más y más, hasta el punto de castigar con desempleo por no crecer lo previsto.

Os animo a que comentéis incongruencias de valores que hayáis observado, tanto en empresas, organizaciones, como en reglas de orden económico legal.

Publicado en Conciencia social | Etiquetado , , , , , , , , , | 8 comentarios

Coach día a día

Muchos profesionales del Coaching se quejan actualmente del intrusismo que se ha dado en esta profesión, pero, ¿Quién es el intruso? ¿Tú, yo, los demás? ¿Qué ha desencadenado el despliegue y la difusión de la profesión de Coach?  El que personas que trabajaban como Directores de Marketing, de Finanzas, de Producción un día decidieran reinventarse y orientar su carrera profesional hacia el Coaching; quizás un vacío en sus vidas, desengaños, la necesidad de contribuir en los demás y ayudarles en su desarrollo, el poder apoyar a los demás a conseguir sus objetivos igual que les hubiera gustado a ellos que les apoyarán…

Empecé a estudiar PNL en el año 2001 y Coaching en el 2004.Por aquél entonces, explicar lo que era el coaching era como ahora explicar la EFTo la biodescodificación.

Personalmente opino que es una oportunidad que existan tantos coaches, porque esto significa, por un lado, que hasta los coaches necesitan reinventarse y aplicar nuevas disciplinas para ser competitivos, seguir creciendo personalmente, buscar nuevas metodologías y herramientas que sean más efectivas, para ayudar a sus clientes y, por otro lado, significa que la sociedad que crezca alrededor de esta cultura se enriquecerá de ello, ya que todos deberíamos ser coaches (en plural e imperativo) de nuestros hijos, parejas, amigos, padres y personas con las que NO conectamos. Está claro que antes de conocer el Coaching ya lo aplicábamos en muchas ocasiones con nuestros amigos, pero y ¿Con nuestros “enemigos”? o mejor expresado, con esas personas por las no sentimos simpatía ¿Lo aplicamos?. ¿Hemos dejado de juzgar? ¿Incluso a esa persona con la que no conectamos?  Porque es ahí donde tenemos el aprendizaje. Según Enric Corbera  las personas con las que no conectamos pueden ser un reflejo de nuestro ego (al que llama sombra). En este sentido, en su conferencia de “La vida es un espejo” basada en la biodescodificación, dice que proyectamos nuestra sombra en los demás y ahí es dónde hay que preguntarse “¿Qué pasa en mí qué tanto me molesta allá?”.

A continuación detallo siete pautas para comportarte como coach en tu vida diaria: 

  1. Evita hacer juicios. La concepción ontológica de los juicios distingue entre juicios y afirmaciones. Por ejemplo, “María es una mujer peruana de 26 años”, es una  afirmación y puede ser verdadero o falso, sin embargo, decir “María es alguien muy comprometida con su empresa” es un juicio y puede ser discrepable, según la percepción de cada uno.
  2. Formula preguntas antes de dar respuestas, para que la otra persona llegue a sus propias respuestas, luego ya expondrás tu opinión personal siempre pidiendo permiso a la otra persona para saber si quiere escucharte. Ten calma. Cuando preguntes ¿quieres saber mi opinión? En general la otra persona toma una actitud receptiva y estará más dispuesta a escucharte que si no le hubieras preguntado previamente.
  3. Escucha con atención lo que te están explicando, con todos los sentidos. Piensa en el mensaje que puede haber detrás. Si te habla de su marido es posible que lo que te explique no tenga importancia, pero, sí que haya un tema importante con su marido que no te dice. Evita estar pensando en otras cosas y toma atención al lenguaje no verbal, es un 70%-80% de la comunicación.
  4. Reformula con las palabras de tu interlocutor lo que te ha dicho y evita incluir tu propio vocabulario e interpretación.
  5. Crea rapport entre vosotros, muévete como él/ella, siéntate como él/ella y sigue su ritmo cardíaco, vibra con esa persona.
  6. Parte de la idea que “el mapa no es el territorio”, cada uno tiene su punto de vista; lo que para mí es una manzana, para ti es una golden. “Lo que representa un trozo de pan depende de si estamos hambrientos o no”.
  7. Pregunta por sus emociones y sentimientos: ¿Cómo te sientes con este tema? Y deja que se exprese. Los niños tienen respuestas increíbles con esta pregunta.
Publicado en Coaching | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Liberando emociones

“El Código de la Emoción” del Dr. Bradley Nelson como técnica de curación energética, libera emociones atrapadas en nuestro cuerpo que puede dar como resultado una mejora asombrosa y repentina del bienestar físico y emocional.

Recientemente he tenido la oportunidad de conocer el libro “El Código de la Emoción” donde el Dr. Bradley Nelson enseña como liberar emociones atrapadas. Explica que a lo largo de nuestra vida vamos experimentando emociones, que no se procesan completamente y quedan atrapadas en el cuerpo en forma de energía. Estas emociones se suelen producir como consecuencia de acontecimientos impactantes o traumáticos en nuestra vida o por otros motivos. Algunos ejemplos de emociones son el enojo, la pena, depresión, desánimo, culpa, odio, miedo, celos, abandono, pena…hasta sesenta diferentes emociones tiene identificadas el Dr. Nelson en su libro.

Cuando una emoción atrapada es liberada, una carga es literalmente sacada. De hecho la liberación puede causar cambios en cómo nos sentimos y comportamos, en las elecciones que hacemos, en los resultados que obtenemos e incluso en mejorar nuestro estado de salud, ya que el dolor es la manera del cuerpo de avisarte que hay un problema: es una señal de alerta.

El Dr. Nelson dice en su libro que las emociones atrapadas debilitan el funcionamiento inmune y dejan al cuerpo más vulnerable a la enfermedad y explica múltiples casos que ha atendido en su consulta de personas con alergias, depresión, enfermedades crónicas, dolores en diferentes partes del cuerpo como las rodillas, la espalda y cómo la salud de esas personas ha cambiado drásticamente, después de liberar sus emociones atrapadas, también comenta que no todo el dolor físico es causado por emociones atrapadas, pero, si existe esa posibilidad es positivo descubrirlo.

¿Cómo se liberan las emociones atrapadas?

La única manera de saber si tenemos emociones atrapadas es preguntándolo al subconsciente. En nuestro cerebro el consciente utiliza un 10% y el resto se puede decir que lo utiliza el subconsciente; éste se acuerda de todo, tiene toda la información almacenada de nuestra vida y sabe exactamente qué efecto tienen estas emociones atrapadas en nuestro bienestar físico, emocional y mental.

Para obtener respuestas del subconsciente se utiliza un tipo de kinesiología o examen muscular. El subconsciente responde a través del cuerpo mientras se le plantean preguntas con respuestas binarias (si o no). Una vez tenemos las respuestas del subconsciente y sabemos qué emoción vamos a liberar, cuándo se produjo y dónde se aloja en nuestro cuerpo (aunque estas dos últimas cuestiones son optativas), la emoción se libera pasando un imán por el meridiano gobernante, que comienza en el centro del labio superior, se dirige hacia arriba y por encima de la cabeza y va hacia abajo por el centro de la columna, terminando en la rabadilla.

Una emoción atrapada es energía y para deshacernos de una emoción atrapada, necesitamos vencerla con otra forma de energía. La energía-intención que se genera con el imán y nuestra intención de liberar esa emoción dan como resultado su liberación.  

Independientemente de sus resultados en la salud y dejando de lado esta parte, lo más importante es que es un método de sanación emocional, que nos libera de cargas pesadas que todos soportamos es nuestra mochila emocional.

Otro aspecto a destacar es que el código de la emoción habla del muro del corazón, un término inspirador y muy conectado con el ego del Eneagrama. Dice que el muro del corazón es creado por el subconsciente utilizando la energía de las emociones atrapadas para crear una barrera o escudo alrededor del corazón. Literalmente el subconsciente crea un muro de energía alrededor de nuestro corazón para protegerlo, lo más importante es que es un muro real para el subconsciente, con un diámetro determinado, que varía en cada persona y de un material normalmente bastante resistente.

Si buscamos similitudes entre el muro del corazón y el Eneagrama encontramos que el ego se puede vincular al muro del corazón y esta analogía nos abre un mundo de posibilidades, ya que con un método fácil de aplicar como es el código de la emoción, accedemos a una información privilegiada de nuestro subconsciente, que nos facilita liberar cargas de las que en muchas ocasiones no somos conscientes o, aunque seamos conscientes, desconocemos cómo liberarnos de ellas y, de una manera u otra, nos impiden recorrer el camino hacia nuestra esencia.

Por otro lado, al reconocer y liberar las emociones atrapadas en el muro del corazón y ser conscientes de ello, surge de forma más natural y fluida el incorporar nuevos hábitos y comportamientos a nuestra vida que facilitan el camino del desarrollo de nuestra esencia.

Para ampliar información sobre el Eneagrama: Coaching y Eneagrama

Publicado en Desarrollo de personas | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Corazón que siente, ojos que ven II

Continuando con el post de la semana anterior, mi compañero de Eneagrama y amigo Juan nos ofrece la segunda parte del excelente resumen del libro “Corazón que siente, ojos que ven”  ¡espero que os guste tanto como a mi!

Ser austero es aplicar el valor de la sobriedad haciendo un uso sostenible de los recursos disponibles. Saber cuándo se dispone de lo suficiente es la verdadera riqueza. La sencillez es directamente proporcional a la sabiduría.

Quienes eluden la acción encuentran siempre mil excusas para justificarlo, pero los que se consagran a ella acaban encontrando los medios.

Imaginar requiere flexibilidad, es una forma de visualizar mejores realidades y una competencia de la inteligencia que nos hace anticiparnos y crear el futuro.

El silencio es la mejor forma de comunicación, ya que no es fruto del vacío ni del desinterés sino de la plenitud y la atención. La contemplación y la meditación son un descanso para la mente, la vacían de excesos e interferencias, la devuelven a su línea base de equilibrio en mínimo consumo, y nos cargan de energía.

Descansar no consiste en no hacer nada sino centrarse en una sola tarea, cuando lo que hacemos es algo que nos interesa y motiva podemos entrar en un estado de flujo que elimina el peso del tiempo, que nos reconecta con nosotros/as mismo/as y coloca cada pieza en el lugar adecuado: la esencia del Zen.

Nuestra vida puede ser una conquista de los mundos interior y exterior, para ello es esencial crear puentes que comuniquen y nutran ambos espacios: la aventura siempre debe seguir a la visión.

Aprendemos por ensayo y error qué caminos son los mejores, porque nos abren, y cuáles nos llevan a un callejón sin salida.

La Naturaleza no tiene fronteras, sólo son el fruto de nuestros miedos y nuestra ignorancia.

El filtro de la creencia nos permite hallar indicios a nuestro alrededor que la confirman, y desechar todo lo que la pueda desmentir: así persevera.

La capacidad de disentir con respeto, es una buena señal de crecimiento personal, madurar supone activar el pensamiento crítico.

La flexibilidad es una muestra de inteligencia y una gran estrategia para preservar nuestra integridad y coherencia.

Nada existe de manera independiente, ni los átomos, ni las personas, ni las culturas, y cuando lo comprendemos, brota de nosotros/as la compasión universal que nos lleva a actuar de forma altruista: nuestro bienestar y nuestro sufrimiento está directamente relacionado con el de los demás.

Hay 5 estrategias que pueden aplicarse para conseguir entornos psicoecoafectivos mejores:

1) Confiar en los demás, y tratarlos como si ya fueran su mejor versión.

2) Ser humilde y enseñar a los demás a descubrir su riqueza en lugar de mostrarles la nuestra.

3) Preparar el corazón.

4) Actuar de forma compasiva, activar nuestra empatía y guiarnos con el amor.

5) Vivir en “verdad”, ser honestos y construir relaciones libres y responsables.

Los grandes maestros lo son porque transmiten coherencia, dignidad y verdad; los demás nos influyen y nos transfieren lo mejor y lo peor de sí mismos.

No podemos ser tiernos cuando no tenemos en cuenta, por falta de paciencia, que cada persona es diferente en su ritmo y tempo para hacer, para pensar, para sentir y expresar, y alejados de la ternura nos perdemos lo mejor de la vida.

En la vida la perfección también se alcanza no sólo cuando ya no hay nada que añadir, sino cuando ya no hay nada que suprimir: lo que queda es la esencia.

Maduramos cuando nos convertimos en una autoridad para nuestras propias vidas.

Lo más importante es intangible, no cuesta dinero pero requiere mucho cuidado e inversión de energía amorosa.

Envejecemos por el simple hecho de vivir, decaemos cuando perdemos el interés por hacerlo.

El sufrimiento no es bueno ni malo, pero puede ser útil o inútil si se convierte o no en un camino de crecimiento personal.

Si queremos vivir en paz es preciso incorporar la compasión, la generosidad y la solidaridad en nuestro equipaje vital, y añadir una buena dosis de benevolencia para reconciliarnos con nuestros sueños no cumplidos, con los conflictos no resueltos, con los errores no corregidos o con las oportunidades perdidas.

Somos bastante incompetentes con los moribundos, la tristeza por la inminente muerte de un ser querido no es incompatible con sentir y manifestar gratitud por el don que ha sido su paso por nuestra vida.

Para abrazar nuestra vida es esencial vivir con los sentidos físicos atentos y con los dos sentidos restantes activados: el sentido común y el sentido del humor.

Vivimos la vida hacia delante, pero la comprendemos hacia atrás.

Si nos vemos como parte de un gran todo, como una continuidad en el extenso tejido de la humanidad, podremos dar un sentido a nuestra existencia y vivirla con alegría hasta el final. 

Gracias Juan por tu amor, sencillez y generosidad.

 

 

Publicado en Desarrollo de personas | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

Corazón que siente, ojos que ven

En este post y el siguiente que se publicará la semana que viene, mi compañero de Eneagrama y amigo Juan nos ofrece un excelente resumen del libro “Corazón que siente, ojos que ven” que os recomiendo leáis tranquilamente para poder saborearlo, ¡qué lo disfrutéis!

Presentación: Me llamo Juan Antonio Vidal y tengo el honor y el placer de publicar en el blog de mi amiga Maica un amplio resumen del maravilloso libro “Corazón que siente, ojos que ven” de Maria Mercè Conangla y Jaume Soler, también creadores del concepto de Ecología Emocional y de la “Fundació Àmbit “, podéis ampliar información en: www.ecologiaemocional.com y www.fundacioambit.org.

¡Espero que el jugo que le he extraído os resulte dulce y nutritivo!

Introducción:

La Ecología Emocional la definen como: “Arte de gestionar nuestras emociones de tal forma que su energía se dirija a nuestra mejora personal, al aumento de la calidad de nuestras relaciones personales y al mayor y mejor cuidado de nuestro mundo”.

Los autores quieren que este libro actué de despertador para el lector y que aproveche su oportunidad de ser, amar y crear; plantea que de nosotros/as depende de que haya auténtica vida antes de la muerte, y quiere ser un abrazo a la vida con todas sus posibilidades a nuestra disposición y elección, con el único requisito de asumir sus costes. Afirman que no sirve de nada desear una vida mejor si no hacemos algo para conseguirla, y que aunque nos sintamos felices, siempre podemos mejorar.

El libro se compone de 4 partes y 10 capítulos finalizados cada uno con 20 preguntas al lector sobre su contenido, desarrollados en unas 300 páginas útiles y salpicadas de numerosas citas y referencias de grandes autores que lo enriquecen muchísimo. Aunque tiene algunas redundancias, hace un extenso y profundo recorrido por todos los ámbitos de nuestra existencia vital, sobre todo en nuestras dimensiones emocional y espiritual, y he tenido que esforzarme en la síntesis para intentar conseguir una eficaz representación del todo.

Resumen:

Empezamos a ser cuando la luz de la consciencia nos iluminó. Las posibilidades del ser sólo pueden preservarse si desarrollamos tres requisitos básicos: Amor, Sencillez y Generosidad.

Es nuestra mente la que da forma a lo que percibe, somos cocreadores de nuestra realidad y nuestra historia comienza cuando alguien cree en nosotros/as, y florece cuando somos capaces de confiar en nosotros/as mismo/as.

El secreto de la vida humana no radica en el hecho de vivir sino en el sentido de la propia existencia.

A veces desconfiamos tanto de nosotros/as mismo/as y de los demás que nos aferramos a las seguridades, las posesiones y demás reservas, y cargamos con teorías, creencias, penas, rencores, ofensas, hábitos, prejuicios, deudas, etc… e invadimos los territorios ajenos y hacemos nuestro lo que debería ser de todos, como si estuviéramos destinados a permanecer en el mundo.

 Amar comporta confiar, aceptar nuestra vulnerabilidad y, a pesar de todo, abrirnos a los demás. Si no nos arriesgamos no vivimos ni amamos, tan sólo vegetamos y sobrevivimos, sentimos y actuamos débilmente, temerosos de comprometernos por miedo a sufrir. Es por ello, que la autoconfianza se asienta en el conocimiento de nosotros/as mismos/as y precisa dedicación.

La destrucción en muchas ocasiones es necesaria para la construcción; En cambio, la destructividad como elección es un atentado a la vida.

El principio de Entropía dice “Todo tiende a equilibrarse con la mínima energía disponible“. Nuestra vida debería seguir este principio, especialmente en nuestras relaciones.

Tenemos una sociedad repleta de medios, pero, desierta de fines y de sentido, desequilibrada. Para que la vida sea posible, es preciso mantener un delicado equilibrio entre exactitud y error, entre estabilidad e innovación, entre recepción y aportación.

El sutil equilibrio en las relaciones se consigue hallando la distancia adecuada que nos permita ayudar sin ahogar, responsabilizarnos sin culpabilizarnos, dar al máximo lo que podamos sin sacrificar nuestra vida, que es para gozarla.

Los sistemas cerrados y endogámicos acaban deteriorándose o pereciendo, y los sistemas abiertos generan nuevas sinergias, se enriquecen, intercambian energía, se nutren y progresan.

Es esencial prestar más atención a cómo gestionamos nuestra energía, porque ahí reside la explicación de por qué no obtenemos los objetivos deseados y por qué a veces nos sentimos sin fuerzas para perseverar. La energía sólo se manifiesta cuando pasa de unos cuerpos a otros, es decir, cuando se transforma.

Debemos reflexionar sobre nuestra propia generosidad y la de las personas que hemos elegido para acompañarnos en nuestro camino, ya que nos merecemos compartir la vida con seres autónomos que no vivan a nuestra costa.

Ante algo que no depende de nosotros/as y en lo que nuestro único control puede ser la actitud que adoptamos, la aceptación es un proceso activo y un camino adaptativo, puesto que se basa en el principio de realidad; en cambio, la resignación nos hace adoptar el papel de víctimas pasivas o sacrificadas.

La retención emocional es una forma de avaricia. Toda la energía a la que no damos una salida creativa se convierte en destructiva y, o bien explota en forma de agresividad dirigida al exterior, o bien implosiona en el interior causando desequilibrio y enfermedad. La finalidad de las emociones es informar, dar una carga de sentido a lo que nos sucede, y cumplida su misión debemos dejarlas partir.

Vivir la vida aprovechándola en lugar de gozándola nos conecta a la miseria personal.

En cada momento disponemos de un nivel de energía emocional y mental que, según sea invertida, producirá determinados resultados: la podemos malgastar derrochándola en objetivos poco inteligentes, dejarla escapar repitiendo conductas desajustadas, o bien reciclarla orientándola de forma positiva. Con estas decisiones nos jugamos nuestra felicidad.

No delegar tareas que podamos realizar aumenta nuestra autonomía personal, nuestras competencias y nuestra confianza, y nos evita dependencias.

Para gestionar nuestro mundo emocional y nuestra vida los autores proponen:

a) Reducir los niveles de basura emocional que lanzamos a nuestro medio y deterioran el clima.

b) Reciclar positivamente las emociones dolorosas y desagradables así como los sucesos vitales difíciles.

c) Reutilizar conocimientos, aptitudes, actitudes y capacidades infrautilizadas o malgastadas.

d) Reparar lo que se puede mejorar y sólo sustituir lo irreparable.

 

Gracias Juan por tu amor, sencillez y generosidad.

 

 

Publicado en Desarrollo de personas | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 7.400 veces en 2011. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 6 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Publicado en Metaobjetivo del blog | Deja un comentario

De la RSE a la Economía Sostenible

La RSE responsabilidad social empresarial, también llamada RSC responsabilidad social corporativa, puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido. La RSE pretende buscar la excelencia en el seno de la empresa, atendiendo especial atención a las personas y a sus condiciones de trabajo, así como a la calidad de su “producto”.

La responsabilidad social va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento. Bajo este concepto se engloban un conjunto de prácticas, estrategias y sistemas de gestión empresariales que persiguen un nuevo equilibrio entre las dimensiones económica, social y ambiental.

Ejemplos de acciones RSE:

Empleados: políticas dirigidas a garantizar igualdad de oportunidades a todas las personas respecto a su nacionalidad, género (Ley de Igualdad), capacidades (Integración de Minusválidos) y situación personal (conciliación vida laboral y familiar).

Medioambiente: planes estratégicos de análisis y compromiso sobre el impacto en el medio ambiente en términos de recursos de energía, emisiones CO2…

Proveedores: códigos éticos comerciales que impulsan valores de responsabilidad hacia clientes.

Sociedad: apoyo y promoción cultural, donación para acciones sociales a ONGs o Fundaciones.

Recientemente he asistido a varias conferencias donde se trataban temas de RSC, en las que varias empresas exponían las acciones de RSC que habían llevado a cabo. Algunas de las acciones expuestas fueron:

  • Implantación del E-trabajo.
  • Implantación de la firma electrónica para evitar la generación de un gran volumen de contratos en papel.
  • Colaboración con una Fundación que se dedica a la formación de  personas en riesgo de exclusión social, ofertando prácticas de empleo.
  • Colaboración con una Fundación dedicada a la atención de persones con inteligencia límite, ofreciéndoles empleo.

También el reportaje “El consumidor y la sostenibilidad, ejes principales de la RSE en el sector de gran consumo” publicado por www.compromisorse.com, explica lo que significa ser socialmente responsable para las empresas del gran consumo y las acciones  que llevan a cabo.

Está claro que todas estas acciones promueven valores de solidaridad, respeto, responsabilidad y generan confianza en el consumidor y en los clientes de las empresas, pero, pienso que son actos que no cambian el modelo económico, sino, que lo hacen evolucionar a una versión más avanzada. Muchas de estas empresas realizan memorias donde explican estas actuaciones, sin embargo, no hay una medida que sea un reflejo de la actuación global  de la empresa, así por ejemplo, puede ser que una empresa destine parte de sus beneficios a dar formación a personas en riesgo de exclusión social y por otro lado, en uno de sus proveedores la materia prima provenga de una explotación infantil.

En mi opinión falta una medida global más sistémica, uniforme e internacional que  refleje la actuación y los valores de la empresa, fácil de entender por el consumidor y aplicable a empresas de cualquier tamaño y actividad.

Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade ya dijo en una entrevista para compromisorse.com que “en un plazo de entre cuatro y ocho años se integrarán el informe económico financiero y el social y el medioambiental”.

¿Y cuál puede ser el siguiente modelo?

Christian Felber nos propone La economía del bien común, un modelo económico sostenible para el futuro, es un modelo alternativo de economía, donde pone el centro en el ser humano y su dignidad.

Basándome en el modelo propuesto por Christian Felber el cambio debería de promoverse desde los departamentos de personas, desde esos mal denominados recursos humanos y mejor denominados desarrollo de personas, por una simple razón, es un cambio hacia valores y los expertos en valores en todas las organizaciones son los profesionales de los “recursos humanos”.

El modelo trata de una economía basada en comportamientos y valores como la confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión. Cuando una empresa aplica y vive estos valores en toda su actividad obtiene más ventajas legales que la hacen más competitiva y le facilita ofrecer a menor precio sus productos o servicios. Para esto, es necesario medir estos comportamientos, redefiniendo el concepto de éxito económico, medido actualmente únicamente por indicadores monetarios (dinero) ya sea a través del PIB a nivel macro o del beneficio a nivel micro. El dinero no es capaz de medir nada de lo que para los seres humanos y el entorno ecológico es valioso e importante. El beneficio financiero no sirve para medir el éxito y la contribución de una empresa a la sociedad y al bien común.

El balance del bien común mide como una empresa vive la Dignidad humana, la Solidaridad, Justicia social, Sostenibilidad ecológica y la Democracia con todos sus grupos de contacto: los suministradores, los proveedores de dinero, los empleados, los clientes, las co-empresas y el entorno social y ecológico hasta las generaciones del futuro, son en total quince criterios que miden el comportamiento del bien común, a través de la matriz del bien común y lo que se obtiene no son unidades de dinero, sino simplemente puntos del bien común, se pueden lograr entre 0 y 1000 puntos, que distribuidos en cinco intervalos crean cinco colores diferentes, según el número de puntos, este método facilita que en cada producto puede figurar el color del bien común, para que los consumidores puedan decidir antes de tomar su decisión de compra. Lo más interesante es que las empresas con los mejores resultados en sus balances del bien común obtendrán ventajas legales, pagarán menores impuestos y aduanas, obtendrán créditos más baratos y tendrán prioridad en la compra pública, por lo que los productos éticos y justos serían más baratos en el mercado.

Es un proceso social que empezó a implementarse en octubre del 2010 y al que se han adherido según los últimos datos de su web 467 empresas como apoyantes, de éstas 120 empresas de 4 países son pioneras implementando el balance del bien común de forma voluntaria este año por primera vez. También pueden ser apoyantes: parlamentarios o políticos, organizaciones y particulares.

Además el modelo propone incluir límites máximos y mínimos a los salarios (límite al salario máximo: 20 veces el salario mínimo), un límite máximo a la propiedad privada (10 millones de euros para el patrimonio personal) y una herencia máxima y mínima (ésta última en el inicio de la vida laboral). Todo ello, para limitar la desigualdad de renta.

Os invito a ver el vídeo de Christian Felber y visitar su web, donde particulares y empresas pueden participar como apoyantes de esta pionera iniciativa, también busco empresas que quieran implementar el balance del bien común.

Publicado en Conciencia social | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 comentarios